
En base a la autorización expresa de su autor, en un trabajo especial que marca un compendio de esa historia, registrada en fecha 26/10/1955 en el Registro de Propiedad Intelectual con el N°SOS376, damos a conocer esta síntesis en homenaje al que fuera el más querido deportista de toda la vida deportiva de nuestro Junín.
El resumen destaca nutridas facetas en la trayectoria del ídolo a la vez que, aparte mencionamos su campaña: anécdotas, núcleo de deportistas que le acompañaron y otros aspectos de su notable personalidad.
Dice así el artículo de referencia:
Estamos en los comienzos de 1914 y en el hogar de Don Carmelo Marcilla, genuino representante de la raza hispana, y de su fiel compañera de toda una vida de luchas y afanes: Da. Carmen Balbi de Marcilla perfila su advenimiento una nueva criatura.
Podría quizá ser la niña, formando el casal ambicionado junto al primogénito: Edmundo, o quizá otro varoncito, en el grato acontecimiento de dos retoños de este suelo Patrio.
Así transcurre el tiempo. No hace mucho que el laborioso Don Carmelo ha adquirido la Confitería Del Pueblo, que estaba sobre la arteria Lebenshon precisamente donde hoy día se halla el club Sarmiento y donde había nacido el primero y hasta ese momento único hijo: Edmundo. En pleno año 14 mientras se convulsionaba el mundo con la borrasca de la tremenda lucha entre los pueblos en guerra y en un atardecer pleno de sol un 16 de julio de ese año, viene a la vida, en el JUNIN del Oeste, un retoño rosado y pletórico de vida: se le llamó EUSEBIO CARMELO. Como el padre. La madre inclina su rostro hacia la pequeña y sencilla cuna de ese hogar puro de dignidad y surge a la vida de un pueblo que lo adoraría hasta idolatrarlo, una figura que convulsionaría de ansiedad, de emoción, de sentimientos de humanidad a los pueblos de América. Allende las Cordilleras cruzando llanuras y superando senderos, marginando toda su acción con el arma noble de su nobleza, de su sencillez, de su amistad EUSEBIO MARCILLA, "Caballero del Camino" para todos los pueblos de América, nació así, en pleno centro de Su JUNIN querido, una tarde el 16 de julio de 1914.
Por cerca de cuatro años y medio vive la familia Marcilla en ese lugar. Eusebio, desde temprana edad, se mostró inclinado a los estudios. Quería ir al colegio pero era imposible, por su edad. Cuando tiene apenas 5 años y medio, su madre consigue ubicarlo en una escuela particular el Colegio "Roma" que dirigía la Sra. Amalia Trinca de Brugnoli, que recibe así a ese dicharachero visitante. Es locuaz, Sincero. Noble. Como lo sería toda su vida. De un carácter que ya define su personalidad. Esa fue su primera maestra. Una mujer profundamente estimada. Hermana de uno de los más grandes deportistas, ídolo de Junín, ejemplar figura como Vicente Trinca y Eusebio Marcilla aprende las primeras letras, mientras nadie sueña que en él, se encierra la figura más estupenda y extraordinaria el deporte juninense en todo su historial. La familia cambia de querencia. Pasan a vivir cerca de la Plaza 9 de Julio, barriada del Sud juninense, plena de trabajo y laboriosidad.
Allá por el año 21 se produce un cambio fundamenta! en la vida de los Marcilla que por razones de trabajo se alejan de los pagos juninenses. Van hacia la localidad de CANAL S (Pcia. de Córdoba) y allí Eusebio Marcilla que contaba solo 7 años, junto con su hermano mayor, prosigue sus estudios. Hace 2do. 3ro. y 4to. año en Canals y fue alumno destacado. Su viveza. Su intuición y ese maravilloso don de la amistad sin dobleces que lo hace querer en todas partes abren las puertas de los corazones. Desde allí pasan a Levalle (Córdoba). Eusebio quiere estudiar Teneduría de Libros y así lo hace. Ya esta el muchachito en los doce años y muestra otra faceta de su inquietud: los autos. Las carreras. Parece bullir en su sangre juvenil un ansia oculta, poderosa, que todo lo supera. Muy pocos saben de esa su fiebre de andar por las rutas y los caminos desde pequeño. Su anciana querida madre evoca aquellos pasajes idos mientras los recuerdos lejanos parecen agigantarse en la calida evocación.
Para ese entonces brillaban alto en los balbuceos de las dramáticas etapas del automovilismo argentino figuras y estampas que él. Eusebio Marcilla un pequeño varoncito de 12 años, admiraba a: Domingo Bucci. Carlos Zatuzeck y Ernesto Blanco, el mismo Blanco que después estaría junto a Marcilla en titánicas justas. Los mismos Bucci, Zatuzeck y Blanco que se fueron tras de una pasión: el automovilismo.
Despertame temprano, mamá, eran las palabras de Eusebio en noches anteriores a bravas competencias y en muchas noches el sueño era superado por el ansia incontenible de saber algo sobre las carreras, Eusebio se pasaba horas hasta él amanecer.
Esa era su pasión. Su vida y así fue su niñez, alborozada y dinámica. Andaba cerca de los 14 años y era todo un hombrecito. Quiso trabajar. Ayudar a los suyos. Estamos sobre el fin de la niñez del ídolo y asoma su perfil la segunda etapa, plena de matices y emociones.
Estamos sobre el año 27, a su término. Se deciden volver. En 1928, justamente 14 años en la vida del Caballero del Camino, cuando el matrimonio Marcilla retorna a los viejos pagos de JUNIN, vivieron primero en una casa de la calle Bme. Mitre. Unos seis meses en la casa de los Bergamini, ligados por lazos de parentesco hasta que don Carmelo se ubicó en el solar de la calle Vicente López y Planes.
Eusebio expone sus deseos de ser mecánico Esta en él. Lo dice. Lo sostiene y su padre sabe que el muchacho es de Ley. Entra en el primer Taller mecánico del Sr. Soya, a fines del 28. Quiere aprender, Anhela, por sobre todo, estar cerca de todo lo que sea mecánica. El Taller estaba instalado por aquel entonces sobre la calle Gral. Paz llegando a Jorge Newbery y en ese rincón corre, mira, acciona, lucha, un pibe con un corazón grande que años después arrancaría de los hogares a miles y miles de vecinos que le brindaban su corazón en una lluvia de aplausos y el cariño de toda una ciudad.
Ambiciona ver más. Va hacia el centro. Quiere entrar a la casa Buisan y no tiene la edad. La propia madre nos confesaba casi tímidamente mientras su corazón estaba en el recuerdo del hijo idolatrado: "Con libreta falsa el muchacho se dio el, gusto" Tenia 15 años y atendía el surtidor. Ese mismo surtidor que años después estaría rodeado de mucha gente, junto al "CIUDAD DE JUNIN” El muchacho quiere ir mas adentro. Su pasión le alienta. Pasa a Repuestos y aprende tanto que es prácticamente indispensable. Como le quedan horas libre estudia. Le roba horas al descanso aprende Mecánica por las Escuelas Internacionales. Le sobra capacidad. Luego pasa al Taller, junto a Baños, está en su ambiente. Ya viene bajo el influjo de los motores…
Intentan con Baños una empresa. Son jóvenes y emprendedores. Instalan un tallercito en Ataliva Roca y Roque Vázquez y luchan un año y medio. Las cosas no pintan como anhelan pero siguen firmes. No claudican. Se aúna con Juan Aymo colocando bombas - y motores. Siempre en su faz: lo mecánico.
Perfilase el año 38 y adquiere un colectivo La línea "El Obrero" y lo trabaja. El primer coche lo tiene el Sr. Abdo. El 2do. Marcilla. Ya esta firme sobre una máquina y sigue adelante.
Para 1939 se cumple un viejo anhelo: Va a la línea La Florida. Lo prueban. Y precisamente el día de su cumpleaños cuando tiene justamente 25, realiza su primer viaje. Ya esta en el camino. Va por la cinta de asfalto y su inquietud, su temple, su corazón lo esta guiando. No estará lejano el día que por esas mismas rutas pasará rugiendo su propio coche con la clara y límpida estela de su nobleza sin par.
Es una figura solvente en "La Florida". Está hora en e1 Taller, mientras su hermano le remplaza en el camino. Ya esta trabajando en silencio, preparando su Chevrolet del 27. Debuta en circuito y lo hace en Salto. Va luego a Totoras. Ya es alguien en el concierto de a mecánica nacional. Prepara su cochecito en lo de Flutaz y Dagna. También en lo de Buisan donde retorna a poco y así llega el año 1940, que marcaría la iniciación de su extraordinaria trayectoria, ejemplo de virtudes en el deporte nacional. Por su capacidad. Por su nobleza, por su hidalguía y esa personalidad de sportsman u diestra de amigo y camarada. Porque es un deportista íntegro y porque tenía en su pecho de varón y criollo de ley, el culto de la hermandad y la amistad.
1940. Desde allí arranca su era. En la mente de todos los aficionados, están cien recuerdos:
Una Comisión de Vecinos que auspicia su intervención. El público que da el espaldarazo definitivo a esa cruzada. No hacen falta nombres, sino gestos. Se lanza así al camino el "CIUDAD DE JUNIN", el 27 de Julio de ese año -1940 en el Gran Premio Internacional del Norte con el N° 80, inolvidable, y teniendo como co-piloto a AMERICO CIANFAGNA, dinámico y capaz, se ubica 17° en la primer etapa Buenos Aires a Tucumán luego 32° en el camino; avanza y se coloca décimo cuarto hasta Potosí, para ser decimoprimero en la 4a. etapa hasta La Paz. Ya el Ciudad de Junio avanza hacia sus destinos. La mano maestra del caballero sin tacha lo conduce y Junín vislumbra a su conductor, con la sonrisa a flor de labios y esa su diestra en alto, como saludando a un pueblo que empieza a sentirlo cada vez más cerca de su corazón. Avanza y avanza. Se ubica 6° en Lima, tercero en Arequipa y abandona tras dramática acción pero dejando el saldo de un debut sensacional. Ya asoma en el firmamento deportivo un nuevo as. El mismo año, un 14 de diciembre (el N°14 parece seguirlo ya para toda su vida), se larga a las Mil Millas Argentinas, siempre con, Cianfagna de acompañante. Larga 36. Se coloca 14 en Bernal a bahía y retorno. Es matemático, lo que sería en toda su frondosa y brillante campaña: 7 hs. 25m y 8 seg para la 1er etapa; 7 hs. 26 min.21seg para la 2da. y luego, los triunfos.
1941- El primero en 1941, en Rafaela. Las 12 hs. lo consagran vencedor, es el 13 de diciembre de ese año, con MIGUEL SALEM de co-piloto, que sería en su vida deportiva el acompañante más intensamente ligado a su actividad. Un abnegado piloto que dejaría en los caminos señales de su guapeza. De su sana y profunda identificación hacia el piloto magnífico de cien jornadas inolvidables... JUNIN se aturde en la victoria. Ya Eusebio es cántico popular. Se afianza y avanza y vienen las cruzadas que son historia... En la estadística, en la frialdad de los números, habla el lenguaje claro de las cifras sobre su matemática regularidad.
Para esto, su mano amiga se ha tendido en los caminos, con la pureza de sentimientos que animó toda su vida de muchacho bueno. Noble. Hidalgo... A todo esto un ejército humano y anónimo: los auxilios, que trabajan y se identifican con la marcha del crack. Son deportistas del pueblo. Que vibran al conjuro de lo que hace el maestro sobre las rutas y senderos... Sería largo el hacer nombres y caeríamos en la injusticia de algún olvido lamentable... Hay mil anécdotas recopiladas. Hay cien pasajes para un libro, pero no es posible resumirlo en un pequeño libreto... Hay que dejar mucho en el camino de la evocación… Se aproxima el Gran Precio a Caracas y allí Eusebio estaría en la cumbre de la nobleza.
Ya Eusebio Marcilla es piloto de la Escudería "SUIXTIL", junto a ases admirables como Juan Manuel Fangio y Domingo Marimónel 20 de octubre de 1948 se larga el Gran Premio de la América del Sur. Un título: el “CIUDAD DE JUNÍN” Un número el 14. Un nombre: EUSEBIO MARCILLA. Salta. La Quiaca, Potosí, Arequipa, Lima, Quito, Cali, Bogotá, más y más pueblos y ciudades. Países donde Junín agita su nombre y un emblema: Marcilla. El 14 avanza y avanza. Estamos en los postreros pasajes de esa prueba sin aliento, bravía e insuperable, donde los volantes dejan parte de su vida… Cae en el camino el gran Fangio de la misma escudería Suixtil. Las sombras de esa madrugada y un amanecer que apunta… Eusebio sabe su posición, magnífica y expectante. Pero anima su espíritu el concepto de la hermandad. Tiende su mano. Noblemente vuelve y deja todo. Fangio insiste. Marcilla lleva a Urrutia, gravemente herido y al gran “chueco” a Trujillo… Luego retorna a la ruta… Ha perdido mucho tiempo, pero ha cumplido… Trujillo lo recuerda con letras de bronce. Plaquetas simbólicas dicen, en diamante, de su acción. Ha sido humano… un segundo puesto en la titánica carrera lo ubica mundialmente. Pudo ser, a no mediar su gesto, primero en magna prueba. Pero fue primero en el alma de los pueblos de América que desde allí le llamaron “CABALLERO DEL CAMINO”. Ya después es una hilera de triunfos, de obstáculos, de pasajes inolvidables…
En su vida ciudadana ha marcada Marcilla el mismo compás. Idéntico ritmo. Ejemplar trayectoria. Ha hecho de su vida un ejemplo. Tiene dos retoños maravillosos de la unión con doña Haydee Maggi y su casa es recinto de amistad. Sus premios. Sus trofeos. Sus recuerdos… y el, rodeado siempre de amigos, es la expresión de la mas auténtica amistad…
Trabaja y lucha, siempre en su afán de perfeccionarse junto a su máquina, para responder a un prestigio y a la confianza de todo un pueblo.
Está Marcilla en la cumbre de la fama. Ha realizado una labor estupenda, 39 carreras donde estuvo 9 veces ganador, 4 veces escolta, muchas veces 3º y 4º, solo dos veces no se clasificó y siempre que lo hizo estuvo del 5º puesto en adelante. Un profundo mentís para los que aducían que no corría. La estadística es terminante. En tres veces sub-campeón Argentino de carretera. 47-48 y 52.
Destaquemos que entre sus acompañantes. Aparte de Cianfagna y Salém, este en su mayoría, cuando en 1949 queda gravemente herido Salem, lo reemplazara Miguel Daglio, todo afán, todo nobleza, que fue talismán de victoria e hizo honor a la calidad de sus antecesores.
A todo esto, se moviliza la actividad automovilística, como las restantes expresiones del país, en base a una orientación dirigida a la que muchos astros del deporte se vieron impelidos…Muchos resignaron su propia dignidad para su encumbramiento y en aras de mejoras económicas. Muchos, pero no Marcilla que se mantuvo digno, inclaudicable en su pensamiento de ciudadanía libre, porque admitía que su pueblo lo había apoyado sin exigencias, sin distingos, ni ideologías políticas ni de ninguna especie. Se le hicieron muchas propuestas inaccesibles a su espíritu de nobleza y a su modestia. Solo JUNIN era su guía y su norte. Estuvo al lado de sus amigos de sus miles de admiradores pero no negoció por nada ni por nadie. Sabía que gente indigna le trabaría posibilidades pero quizá nunca pensó en que tan tremenda manera, como llegando no solo a amenazas, sino a hechos que están en el conocimiento general. Muchos comentaristas mercantilizados le ignoraron por mandato de quienes habrían desnaturalizado el más alto, concepto del deporte nacional: Hubo pruebas en que solo se le menciono el N° de su máquina, y Marcilla no claudico nunca... Herido moralmente lamento muchas veces el grave daño que los irresponsables le hacían al deporte de su Patria… Siguió su lucha Valientemente. Con más ahínco. Con fe y con su visión en el porvenir de su patria. Muchos se tendrán que lamentar de no haberlo comprendido… De no haberlo valorizado… y muchos de haberlo ignorado a sabiendas -en varias carreras- como así de haber realizado atentados contra su maquina, como si pretendieran destruir la honorabilidad de quien, por sobre todo, era un hombre íntegro...
Eusebio Marcilla no había querido ir a Europa varias veces con Fangio. Las varias veces que el notable capitán de la Escudería SUIXTIL le invitó, se excusó porque no quiso dejar su ciudad natal: JUNIN. Siguió su derrotero sencillamente y había llegado a ser, por mérito propio, una gran figura del deporte nacional.
Llega el 14 de marzo de 1953. La 5vuelta de S. Fe y el N°4 en carrera. Otra vez Marcilla-Salem. Supera el "CIUDAD DE JUNIN" todos los récords. Parece impulsado por una pasión de años.
De toda una vida. Su coche está en el máximo de una superación lograda a base de experiencia estudio, trabajo tenaz. Volaba sobre la ruta de asfalto y parecía como pájaro de pureza, elevarse hacia el cielo de una pasión incontenible. JUNIN estaba en su mente. En su corazón. Iba puntero y gallardo, como para ofrecer una victoria más, a su pueblo expectante. Un recodo que nunca podrá olvidarse en la vida de los pueblos. Una columna y la fatalidad. El Ciudad de Junín que se dobla como abrazado al cemento. El destino allí, arrebatando al pueblo su ídolo indiscutible. Se estrella y se dobla la máquina contra su guapeza. Contra su estampa. Contra su vigor de muchacho noble...El silencio… Nada…Amigos del alma corren hasta el. JUNIN nada sabe aún. Nada intuye. Eusebio, era Eusebio. Pero estaba su pasión. Estaba su destino. El destino de los grandes que caen inmolados. En su ley… En su sangre y entre el polvo y la emoción de los caminos... Un gran amigo, Tomasito Adaglio, recoge sus postreras palabras. Son para JUNIN… Destrozado, pensaba en Junín. En los suyos… En el porque de esa tremenda verdad que le arrebata…Que lo lleva… Que lo impulsa hacia la eternidad… Eusebio ya es un recuerdo...
La ciudad se estremece. Hay un desgarran en el alma popular. JUNIN es solo un sollozo. Horas de angustia. Interminables horas de espera. Miles de gentes en madrugada que no olvidaremos nunca, sobre las aceras…Sobre los portales… Adormitando una áspera… Flores y más flores en el lenguaje sentido. Humilde. Sereno. EUSEBIO no está muerto… Esta allí, entre su gente. Entre el pueblo. En cada cabecita de niño que le adora; en viejecitos que se abrazan, en hombres que lloran con dolor y en mujeres que son símbolo… JUNIN todo, abre su corazón en llanto quedo y silencioso…
